Dionisos, el Entusiasmo

Dionisos, el Entusiasmo2018-09-23T12:35:02+00:00
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Dionisos, el Entusiasmo

OBJETIVOS
Darle su lugar al estado puro del cuerpo instintivo y creativo (el hijo de la vida) entregándose a la voluntad de su misterio.

Recuperar el espíritu dionisíaco, el abundante… liberar lo acorralado y festejarlo… cabalgar sobre las tribulaciones de lo cotidiano y el arsenal de lo preconcebido para adentrarnos en el enigma, rozar lo tráncico… confiar en el devenir de la auto-experiencia.

Rescatar la importancia de los mitos en cuanto sabios reflejos de nuestra condición humana en la realidad universal… el lenguaje simbólico, a través de las imágenes y las metáforas, como búsqueda de la naturaleza personal.

Practicar el rito de morir (a lo serio, a lo seco, a la verdad estéril) para renacer (de las entrañas, de lo fértil, del vacío) las veces necesarias.

El sueño de la razón produce monstruos” (pintó Goya): Detectar monstruos propios (generados bajo el predominio de la mente racional en nuestra actual educación represora) atendiendo a otro tipo de inspiradora razón (de luces y de sombras, de impulsos o verdades sumergidas) otros estados de conciencia “divinamente loca” que la ciencia (esclava de su “racionalismo”) teme o desvaloriza.

Dar espacio al animal (como propone Claudio Naranjo), al instinto original. Colaborar en la cultura del gozo a través de la danza, la música, el contacto consciente, la creatividad… Permitir la expresión del mundo emocional, poético, ancestral y extático… a través de la energía del movimiento y el compartir expresivo de los sucesos internos, elevándolos al Arte.

Emerger de lo cotidiano para entrar en el bosque del movimiento inconsciente, explorarlo… para crecer, vendimiar (recoger los frutos de la pasión) y salir hacia horizontes más amplios
donde tocar el cielo interno (la fuente de la eterna juventud).

CONTENIDOS
Danza Vivencial, teatral y sensorial, técnicas respiratorias, de visualización, masaje, movimiento espontáneo y música original en vivo… trenzan una vid al servicio del festín dionisíaco.
Viajes a la expresión del devenir del inconsciente y lianas que lo enlacen con el cerebro analítico.

Dionisio, el festivo entusiasta, el semi-mortal, el libertador, el venidero, desdoblado y fecundo, dimorfo (múltiple y unitario)… dios de la danza, de la inspiración y la vegetación, del desenfreno, de la voluntad irracional, de la embriaguez, de la celebración misma, del amor a la pasión… del templo a lo doblemente vivo.
El sentido de la renovación (por encima de lo aparente, de las resistencias caducas), de la constante transformación, de la metamorfosis del sufrimiento… y la confianza en la autorregulación organísmica.

El tirso del arte, como una hiedra fresca en doble dirección que permite trepar y descender (en una sola unidad) de lo profano a lo sagrado, del orden apolíneo al caos dionisíaco, de lo doloroso a lo placentero… en búsqueda constante de la armonía dual (de lo ideal a lo terreno, de lo deliberado a lo fenomenológico, de lo íntimo a la fuerza creadora de la bacanal comunitaria).

Del camello al león y del león al corazón del juego creador e intuitivo. Permiso al espacio del niño (como proponía Nietzsche), a la semilla interna, al lenguaje pre-verbal, al inocente virtuoso que se vive espontáneo, en belleza y en bondad, libre de prejuicios.

El arte biológico y el placer embriagador de un sí a lo que siente y lo que se es, tomando al entusiasmo de la mano en un sí a la vida.

“La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño”

“No creo en un dios que no sepa bailar”
(Nietzsche)

Guiado por: Víctor Orive
Música en vivo: Angela Bermúdez & Derk Rossbach