Mari Portillo
Desde muy pequeña sentía una gran curiosidad e interés en entender a las personas, y por
supuesto, en entenderme a mí. Qué nos mueve, qué nos bloquea, qué nos hace cambiar, qué
hace que una experiencia nos deje huella, por qué a veces nos comportamos tan diferente y
otras somos tan iguales…
Esa curiosidad por comprender a las personas ha estado presente en muchos momentos de mi
vida y también ha ido dando forma a mi recorrido profesional. Me gradué en Trabajo Social y,
en aquellos primeros años de acompañamiento e intervención individual, grupal y social, tuve
la enorme suerte de encontrarme con la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt. Hoy me siento
profundamente afortunada y agradecida de haber hecho allí mi formación en Gestalt y de
haber podido seguir ampliándola con otros aprendizajes, como la psicodinámica de grupos, la
psicopatología para gestaltistas, teatro, creatividad…
Estos espacios y encuentros han supuesto para mí mucho más que una formación. Han sido
también el inicio de mi propio proceso de desarrollo personal y me ofrecieron una nueva
manera de mirar y comprender a los demás. Me ayudaron a entender mejor lo que nos pasa
cuando atravesamos cambios, las resistencias que aparecen, lo que necesitamos para poder
avanzar y la importancia de acompañar esos procesos con presencia, escucha y respeto.
Con los años, esa mirada fue ampliándose. Pasé de centrarme principalmente en el
acompañamiento individual a interesarme cada vez más por lo que ocurre en los grupos y,
posteriormente, en las organizaciones. Hoy trabajo acompañando procesos de cambio,
equipos y transformaciones, pero sigo reconociendo en todo ello muchas de las preguntas y
aprendizajes que comenzaron en aquella etapa.
Aunque puedan parecer mundos distintos, para mí siempre han estado conectados. Tanto en
una persona como en un grupo o en una organización, me interesa mirar un poco más allá de
lo evidente: entender qué está pasando, qué necesita espacio, qué está queriendo emerger y
qué puede ayudar a que algo se mueva.
En Voarte encuentro una forma de explorar todo esto desde un lugar diferente. A través del
cuerpo, el movimiento, la creatividad, la emoción, la música y el encuentro con otras personas
aparecen cosas que muchas veces no sabemos explicar, pero que sí podemos sentir y resultan
profundamente reveladoras, transformadoras y sanadoras.
Me gusta observar, escuchar, hacer preguntas, conectar ideas y ayudar a poner palabras a lo
que va apareciendo. Para mí, Voarte tiene mucho que ver con eso: con crear las condiciones
para parar, mirar hacia dentro, encontrarse con otras personas desde el respeto a la
diferencia, y dejar que algo nuevo pueda aparecer en nosotras desde un lugar genuino,
auténtico y humano.
